[ACNS, por un redactor del equipo] La Junta de pensiones de la Iglesia de Inglaterra (Church of England Pension Board) ha lanzado un índice de transición climática de la Transition Pathway Initiative ((Iniciativa Camino a la transición o TPI por sus siglas en inglés) para guiar a los inversores sobre el progreso de las empresas hacia la alineación con el Acuerdo de París sobre el cambio climático. El índice de transición climática FTSE TPI permitirá que los fondos de inversión vinculen sus inversiones en la Bolsa de Londres con el progreso que las empresas están haciendo conforme al Acuerdo de París. La medida sigue a los llamados de Mark Carney, el gobernador saliente del Banco de Inglaterra, para que los fondos de pensiones asuman el riesgo financiero del cambio climático.
La Junta de pensiones ha anunciado una inversión inicial de 600 millones de libras esterlinas en el índice, que también está respaldado por 62 fondos con más de 18 billones de dólares (aproximadamente 13,75 billones £) de activos combinados bajo gestión o bajo asesoramiento.
El nuevo índice se ha desarrollado en asociación con el Environment Agency Pension Fund (fondo de pensiones de la agencia de medio ambiente) y el instituto de investigación Grantham Research Institute de la universidad London School of Economics.
El nuevo índice funciona analizando empresas que cotizan en la Bolsa de Londres y su desempeño en cinco consideraciones climáticas clave: reservas de combustibles fósiles, emisiones de carbono, iniciativas económicas verdes, mecanismos y medidas para prevenir, mitigar o adaptarse a los riesgos que plantea el cambio climático, y el subsecuente rendimiento del carbono, es decir, una evaluación de cuán eficiente y limpio es el consumo de combustibles fósiles.
El índice permitirá a los inversores hacer inversiones responsables con el medio ambiente, recompensando a las empresas con objetivos alineados con el Acuerdo de París, mientras penaliza o excluye significativamente a aquellas que no lo hagan.
El lanzamiento del índice significa que la Junta de pensiones ya no invertirá en empresas como ExxonMobil, Chevron, y BP, ya que sus objetivos de emisiones no están en consonancia con el Acuerdo de París, que trata de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de dos grados Celsius. El director de ética y participación de la Junta de pensiones de la Iglesia de Inglaterra, y copresidente de la iniciativa, Adam Matthews, señaló: “la Junta de pensiones de la Iglesia de Inglaterra ya no invertirá en varios nombres conocidos de la industria petrolera.”
Sin embargo, Matthews tiene claro que si las empresas establecen objetivos de emisiones en línea con el Acuerdo de París volverán a ser elegibles para futuras inversiones. “El índice deja un camino abierto para que cualquiera de estas empresas excluidas haga la transición de acuerdo con el Acuerdo de París y reclame su lugar en el índice en una fecha posterior.”
“El mensaje es claro para todas las empresas que cotizan en bolsa: establecer objetivos y estrategias alineadas con el Acuerdo de París y ser recompensados con la inclusión en el índice, o trabajar en contra de los intereses a largo plazo de los beneficiarios y la sociedad en general y ser excluidos.”
El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, dijo que había un imperativo moral y financiero para apoyar los objetivos del Acuerdo Climático de París al abordar el urgente problema del cambio climático. “Para los cristianos y las personas de conciencia, esto es aún más importante teniendo en cuenta los impactos en los más pobres y menos provistos para adaptarse al clima extremo, así como los impactos en la belleza de la creación de Dios”, explicó.
El índice se lanzó en la Bolsa de Londres el jueves 30 de enero con el apoyo de representantes de otros organismos eclesiásticos. Entre los asistentes se encontraba la directora de finanzas de la Comunión Anglicana, Michaela Southworth, miembro de la Junta de pensiones de la Iglesia de Inglaterra.
La Junta de pensiones supervisa los fondos de jubilación para el clero de la Iglesia de Inglaterra y otros empleados de la Iglesia, incluido el personal del Consejo Consultivo Anglicano con sede en Londres, el editor del Anglican Communion News Service.