[ACNS, por un redactor del equipo] Las iglesias anglicanas y católicas romanas en México han unido fuerzas para apoyar a las familias que están haciendo campaña por el regreso de decenas de miles de personas desaparecidas. Los desaparecidos son víctimas de la creciente violencia provocada por los carteles de la droga. Se cree que la mayoría han sido asesinados.
Hace un año, el ministro de derechos humanos de México, Alejandro Encinas, dijo a los periodistas que el gobierno estima que el número de desaparecidos es de 40.000. Apuntó que el gobierno conocía la existencia de más de 1.100 tumbas secretas, y que los forenses locales tenían 26.000 cuerpos no identificados. Las cifras “dan una idea de la magnitud de la crisis humanitaria y las violaciones de derechos humanos con las que estamos lidiando”, afirmó.
Un año después, se estima que unas 60.000 personas están desaparecidas, con más de 30.000 cuerpos no identificados en morgues locales.
En febrero de 2019, el gobierno mexicano anunció planes para solventar el problema, incluyendo la creación de cinco institutos regionales de identificación forense. Hoy en día el trabajo ha comenzado solo en uno de ellos, en Coahuila. El gobierno también notificó sus planes para crear 15 nuevos cementerios forenses y una base de datos genética nacional. Los activistas señalan que esto no ha sucedido. Además, el gobierno afirmó que agradecerían el apoyo del Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU, pero hasta ahora el Comité no ha recibido la autorización necesaria para entrar oficialmente en México.
Cerca de 71 grupos de familiares participan actualmente en una campaña de 15 días para crear conciencia sobre su difícil situación al igual que para hacer una búsqueda de tumbas, durante lo que se ha denominado la Quinta Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas (VBNB).
Los 15 días, que concluyen el sábado 22 de febrero, comenzaron con un servicio ecuménico en la catedral católica romana de Papantla, Veracruz. Varios clérigos anglicanos participaron en el servicio, incluido el obispo Julio César Martín, obispo coadjutor del sureste de México, quien había acompañado a las familias en una marcha por Papantla.
El obispo católico romano de Papantla, el obispo José Trinidad Zapata, pidió que se brinde más apoyo a las familias. También dijo que los grupos eclesiásticos de todas las denominaciones deberían apoyar el trabajo de la VBNP.
El obispo católico romano de Papantla, José Trinidad Zapata, acoge en su catedral de Papantla, Veracruz, a Doña Mary Herrera, Triny Radilla y otras familias de desaparecidos.
Photo: IAM
El domingo 9 de febrero, el obispo anglicano de México occidental Ricardo Gómez Osnaya dirigió un servicio de vigilia para las familias en la Iglesia del Espíritu Santo en Guadalajara, Jalisco. El sacerdote anglicano Arturo Carrasco, quien anteriormente ya había informado al sínodo de la diócesis de México sobre el trabajo de la VBNB, también llevó a cabo un servicio similar en la parroquia anglicana de la Sagrada Familia en la Ciudad de México.
Una portavoz de las familias, Mary Herrera, miembro de la Red de Enlaces Nacionales, indicó que la campaña era una acción no violenta a favor de la paz y que no están buscando a los culpables, sino a sus seres queridos, a la vez que pedía que se detuviera la violencia.